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sábado, 16 de diciembre de 2017

Beato Guillermo de Fenol.

Beato Guillermo de Fenol, monje cartujo. 16 de diciembre


Beato Guillermo.
Cartuja de Montalegre.
Nació en Monferrato, a inicios del siglo XII. Muy joven tomó la decisión de vivir como eremita las montañas del Piamonte. Vivía en una pobreza absoluta, disciplinándose, orando y trabajando para no mantenerse ocioso. Allí le tentó el demonio enviándole una mala mujer para que el santo cayera, pero el joven venció con la ayuda de Dios, las seducciones de la mujer. 

Este episodio le hizo pensar acerca de la conveniencia de la soledad, por lo cual decidió tomar el hábito en algún monasterio donde la soledad fuera acompañada por una comunidad. Por ello eligió la Cartuja, donde el solitario alterna con la comunidad solo para los actos precisos, y en silencio. Tomó el hábito en la Cartuja de Casularum, a mediados del siglo XII. En la Cartuja el Guillermo aumentó sus virtudes con la de la obediencia, esencial para la vida monástica. En breve tiempo cumplía la Regla con exactitud y sin afectación. Era caritativo con sus hermanos, elegía los trabajos más difíciles y siempre estaba presto a ayudar a los hermanos ancianos.
Su oración era elevadísima, siendo su devoción preferida la Pasión de Señor. Estando un día orando ante un Crucifijo, el Señor le crucificó en espíritu con Él, de tal modo que, en adelante, sufrió todos los dolores y aflicciones de Cristo, los cuales ofrecía constantemente por la salvación de las almas.

Guillermo murió muy anciano, sobre 1200. Fue sepultado en el exterior del monasterio, junto a la portería, pero a menos de un mes eran tantos los peregrinos que acudían a remediar sus males en la sepultura del santo religioso, que los monjes sacaron el ataúd y le sepultaron dentro del monasterio, en la clausura. Pero he aquí que, por milagro, al otro día el ataúd apareció de nuevo en el agujero de la sepultura. Otras dos veces se le llevó dentro y otras dos veces regresó a la primera sepultura, por lo cual se le dejó allí y se permitió el culto del pueblo, cosa rara entre los cartujos.

En el siglo XIII el culto ya era constante y los milagros se contaban a cientos. San Pío V (30 de abril) confirmó su culto. En el siglo XVIII se abrió el sepulcro para extraer reliquias y se halló el cuerpo incorrupto. El Beato Pío IX le beatificó en 1862, fijando su memoria a 19 de diciembre para toda la Orden Cartuja. Posteriormente sería trasladada al 16 del mismo mes.



Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 16 de diciembre además se celebra a:
Beata María de los Ángeles, virgen carmelita.

viernes, 15 de diciembre de 2017

San Mesmin, fundador y taumaturgo.

San Mesmin de Micy, abad. 15 de diciembre.

San Mesmin hace la caridad.
Nació en Verdún, a finales del siglo V y junto a su tío San Euspicio (20 de julio) sobre 508 fundó la abadía de Micy, situada cerca de Orleans. 

Esta abadía fue fundada gracias a este hecho histórico: cuando el rey Clovis regresó de un viaje del sur de Francia encontró que la ciudad de Verdún se le había rebelado, así que tomó un número de guerreros y marchó contra la ciudad dispuesto a inundarla en sangre. Los habitantes de Verdún, arrepentidos, pidieron a Euspicio, archidiácono de Verdún, que intercediera ante el rey por ellos y les alcanzara el perdón del monarca. Clovis quedó impresionado por Euspicio y le ofreció la mitra de Verdún, pues el anterior obispo, San Fermín (5 de diciembre), acababa de fallecer. Pero Euspicio no aceptó y recomendó para la sede a su otro sobrino San Vano o Vito (9 de noviembre). Este fue sacado de su ermita y entronizado obispo.

Pero Clovis aún pensaba que Euspicio podía servir a la causa de Dios, al menos como abad. Por ello le dio vastas posesiones en Micy, para que se fundara monasterio. La carta de la donación aún existe y comienza así: "De Clovis, rey de Francia y gran guerrero, para ti, respetable Euspicio, para tu hermano Mesmin, y para todos aquellos que te sucederán en tu santa vocación."

Mesmin sucedió a su tío como abad cuando este falleció en 510. Una leyenda dice que arrojó a un dragón que vivía en una cueva en las inmediaciones, y que luego de acabar con él, utilizaba la cueva frecuentemente como sitio para retirarse y orar. Actualmente existe ahí una capilla dedicada al santo. La caridad de Mesmin hacia los necesitados no tenía límites, llegando incluso a multiplicar pan y vino para socorrer a los pobres. Varios santos aparecen como discípulos de Mesmin, como San Leonardo (6 de noviembre), San Calais (1 y 4 de julio), San Liebhard (3 de junio) y San Avito (17 de junio). 

Nuestro biografiado murió en 520. Sus reliquias se veneraron en su abadía hasta su destrucción por los revolucionarios en 1790.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 15 de diciembre además se celebra a
Beata Hadewych de Flandes, mística.

jueves, 14 de diciembre de 2017

San Juan de la Cruz, Padre Nuestro.

San Juan de la Cruz, presbítero carmelita, Doctor de la Iglesia. 14 de diciembre, 24 de noviembre y 21 de mayo (traslación de las reliquias).

Infancia y familia.
En pleno siglo XVI, cuando España florecía en medio de su "Siglo de Oro", cuando la expedición europea se aventuraba cada vez más en el nuevo mundo, transformando para siempre la civilización americana y cuando la Iglesia se veía fuertemente confrontada por la reforma protestante que comenzaba a dejar su marca en varias naciones del viejo continente; en Fontiveros, de la provincia de Ávila (España), en 1542, nace en fecha desconocida, Juan de Yepes Álvarez, que luego sería inscrito en la historia como San Juan de la Cruz, del matrimonio de Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez. El matrimonio Yepes Álvarez, desde el comienzo muy desigual por la diferencia en clases sociales (él mercader noble y ella huérfana pobre) y afrontando las privaciones y críticas de sus familiares, logró concebir a tres niños, Francisco, nacido en 1530, Luis, que murió siendo aún niño y Juan, nuestro santo. 

En 1545, después de una larga enfermedad, moriría Don Gonzalo de Yepes, dejando a una viuda y tres niños huérfanos sin ningún tipo de sustento económico. Buscando el bien de sus hijos, Catalina acude a algunos parientes de su marido en Torrijos pero no es bien recibida. Pasa luego a Gálvez, a donde un tío médico que acogerá al mayor de sus hijos, Francisco, para darle educación, pero al enterarse Catalina que su hijo no estaba siendo educado, sino puesto a trabajar como sirviente decide llevárselo consigo. Al regresar a Fontiveros con sus hijos, les enseñó, además una piadosa educación cristiana con una fuerte identidad mariana, a tejer para que pudieran ganarse la vida.

De la infancia del Santo podemos resaltar el famoso "suceso de la laguna". Al parecer, cuando tenía cinco años, estando jugando con otros niños cayó en una especie de pantano del cual le era imposible salir. Mientras se sumergía y resurgía sin poder hacer gran cosa dijo haber visto a una hermosa señora tratando de ayudarlo a salir; él, al reconocer en esa señora a la Madre de Dios, sintió mucha vergüenza de tocarla con sus manos sucias y mojadas y esperó hasta que un labrador que pasaba por allí lo ayudo a salir. La anécdota se comenta como verídica al escucharla de los labios del santo mismo los frailes Martín de la Asunción y Luis de San Ángel. Ambos testigos durante su proceso de canonización.

Al morir su hermano Luis, Juan se traslada junto a su familia a Arévalo. Francisco, de 20 años, da por concluida su vida de fiestas y parranda al casarse con Ana Izquierdo, con quien tendría ocho hijos. Ana acompañaría a Catalina por el resto de su vida. El matrimonio de Francisco y Ana, junto a Catalina, se destacaría por un notable espíritu caritativo al ayudar constantemente a pobres y huérfanos que se encontraban por el camino. El pequeño Juan aprendería de ellos estas virtudes que pondría en práctica más adelante. En 1551, Catalina decide trasladar a toda la familia a Medina del Campo, ciudad grande y prospera, donde espera encontrar oportunidades más brillantes para Juan, que contaba con 9 años.

Ya en Medina Juan es inscrito en el colegio de los Doctrinos, donde junto a la enseñanza de la fe cristiana se le instruiría en otros oficios como carpintero, sastre, entallador, pintor. Además sirvió como monaguillo en la Iglesia de la Magdalena de las monjas Agustinas. También fue recadero en el Hospital de las Bubas, donde también sirvió como enfermero y limosnero (esto último porque el hospital atendía de manera gratuita a todos sus pacientes). En todos estos sitios Juan destaca rápidamente por su piedad y caridad solicita entre los enfermos. El administrador del Hospital, que en un primer momento le había ofrecido trabajar allí, al verlo tan amigo del trabajo y con aptitudes para el estudio lo manda al colegio de la Compañía de Jesús, donde recibiría su formación inicial entre los años de 1559 a 1563. Allí comenzó a aprender gramática, retorica, filosofía y lenguas como el latín y el griego. 

Primera misa del Santo Padre.
Juventud y Vida Religiosa.
Al concluir sus estudios con los Jesuitas decide ingresar a la vida religiosa. El administrador del hospital, Don Alonso Álvarez de Toledo le propone hacerse sacerdote para convertirse en el capellán de su hospital, pero él, movido por su profunda devoción mariana, decide ingresar a la Orden de la Virgen, los Carmelitas, que habían recientemente fundado un convento en Medina. Así, en 1563 y con veintiún años de edad, toma el hábito del Carmen adoptando el nombre de fray Juan de Santo Matía. Ya en su noviciado destacaba de manera particular por su perseverancia en la oración y el recogimiento. 

Un año después profesa entre los meses de mayo y diciembre, sin saberse la fecha exacta. Después de su profesión es enviado a la universidad de Salamanca para proseguir con sus estudios. El Santo deambularía por este claustro universitario de 1554 a 1568. De 1554 a 1567 se matricularía como artista y de 1567 a 1568 como presbítero y teólogo. Es ordenado sacerdote entre los meses de julio y septiembre de 1567, por el obispo Don Pedro González de Mendoza. En las semanas siguientes regresaría a Medina para cantar su primera misa y tomar unas vacaciones junto a su familia. En esta primera misa sucedió un milagro conocido como "la confirmación en Gracia", pues durante ella la Santísima Virgen le confirmó que nunca había cometido un pecado mortal y que jamás había perdido la Gracia bautismal.

Juan y Teresa.
Por aquel mismo entonces, y por coincidencia divina, se encontraba en Medina Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación), fundando el segundo monasterio de carmelitas reformadas. Entablando la Santa conversación con el prior de los carmelitas en Medina, el padre Antonio de Heredia, a quien ya le había propuesto ayudarla a comenzar la reforma entre los fraile, se entera la santa de fray Juan de Santo Matía, el joven sacerdote que por esos días estaba visitando a su madre y que pensaba ingresar a la Cartuja en búsqueda de mayor perfección espiritual.

Entre septiembre y octubre de 1567 Teresa y Juan se encuentran por primera vez en el locutorio del monasterio de las carmelitas descalzas de Medina. La Santa le propone de inmediato el olvidarse de la Cartuja y ayudarla, en cambio, en la reforma de los frailes, junto a fray Antonio de Heredia, cuando se pueda concretar un nuevo convento que pensaba fundar en un terreno prometido a ella en Duruelo. Fray Juan, entusiasmado, acepta de inmediato, pero acuerdan en comenzar la obra cuando él termine sus estudios universitarios y ella de por seguro el nuevo convento. Justo al terminar sus estudios el santo se traslada junto a la madre Teresa a Valladolid, donde es instruido por la misma santa en el espíritu de descalcez que ella quería para su obra fundacional. 

Dícese que la madre Teresa, que veía a fray Juan bajo de estatura (lo llamaba jocosamente "mi medio fraile") y joven de edad, pero no dudaba en nada de su santidad y camino de perfección espiritual. En este artículo "Juan de la Cruz, el fraile entero", podéis leer más ampliamente sobre este tema. 

Los Santos Padres ante Cristo.
El 28 de noviembre de 1568 se inaugura, en medio de mucha pobreza y devoción, el primer convento de descalzos en Duruelo. Sus tres primeros habitantes fueron fray José de Cristo, fray Antonio de Jesús (Heredia) y nuestro fray Juan de la Cruz, como de ahora en adelante se haría llamar. El ambiente de este primer convento de frailes carmelitas "contemplativos" (como fueron reconocidos al principio) era de profunda rigurosidad y penitencia. La misma Santa Teresa, junto a sus acompañantes, al visitarlos por primera vez al comienzo del adviento de 1568, se quedaría impresionada por la cantidad de cruces y calaveras que decoraban el lugar; aunque luego partiría de allí muy complacida al ver en estos primeros hijos un gran fervor en medio de la vida de estrechez que habían escogido.

En esta humildísima casa estuvieron durante un año y medio hasta que el 11 de junio de 1570 se trasladaron, con permiso del padre provincial, a una nueva casa en Mancera, más habitable y propia para establecer el primer noviciado de descalzos; noviciado que luego sería trasladado a Pastrana, donde se fundó el segundo convento de carmelitas reformados, y adonde el santo fue enviado como uno de los primeros formadores por un corto periodo de tiempo.

Formador de Descalzos y Descalzas.
En abril de 1571 el santo es enviado a Alcalá de Henares al ser nombrado primer rector del Colegio de San Cirilo, de reciente fundación. Esta fue la primera casa de estudios de los frailes "reformados". Al ver los ejemplos del padre Juan de la Cruz, muchos estudiantes se veían llamados a abrazar la nueva comunidad carmelitana. El santo solo pasaría allí un año, ya que en 1572 fue convocado con urgencia de nuevo en el convento de Pastrana, para ayudar con la formación de los novicios que estaban siendo sometidos a exageradas penitencias contrarias al espíritu de Santa Teresa. Cuando vio arregladas las cosas regresó a la rectoría en el Colegio de San Cirilo. No pararía mucho tiempo allí, ya que sería enviado como vicario y confesor al Monasterio de la Encarnación de Ávila, por petición de la misma Santa Teresa, que por el tiempo era priora de ese monasterio. Cada religiosa que él dirigió espiritualmente (tanto calzadas como descalzas) mientras estuvo en Ávila, quedaba muy edificada con los ejemplos y enseñanzas del santo. Allí permanecería, casi sin interrupciones hasta 1577. 

Preso y libre.
Para 1574 ya había varios conventos de Carmelitas descalzos repartidos por toda Andalucía, cada uno con numerosos frailes. La convivencia entre "calzados" y "descalzos" se empezó a hacer cada vez más difícil y los malentendidos estaban a la orden de día. En 1575 los calzados obtuvieron del Capítulo General de Piazenza (Italia), que los conventos de descalzos fundados en Andalucía sin permiso fueran cerrados y la madre Teresa de Jesús fuera recluida en alguno de los conventos que ella eligiera. Por su parte, el padre Juan, junto con uno de sus compañeros en Ávila, fue arrestado y aprisionado en Medina del Campo, aunque poco después fue liberado. 

Volviendo a 1577, al morir el nuncio Ormaneto, defensor de la causa de los descalzos y al sucederle un nuevo Nuncio favorable a los calzados, la obra Teresiana se encontró en su momento más crítico: En la noche del 3 al 4 de diciembre de ese año, fray Juan junto a su compañero fray Germán de San Matías, que se encontraban en una pequeña casa junto al monasterio de la Encarnación en Ávila, fueron detenidos por un grupo de frailes calzados y seglares armados para luego ser encerrados. Fray Germán fue conducido al convento de la Moraleja, entre Ávila y Medina, y fray Juan a Toledo.

Al llegar a Toledo, fue enviado a la prisión conventual, a una celda bastante estrecha y miserable donde la luz solo podía entrar por una pequeña ventana que estaba bien en lo alto. Casi todo el tiempo que permaneció allí (aproximadamente nueve meses) solo se le permitió cambiarse de hábito una vez, y su alimento era racionado. De los frailes que allí moraban solo recibía insultos y provocaciones, con excepción de algunos pocos que se conmovían al verlo tan delgado, sucio y con ropa en harapos. Aún rodeado de burlas y privaciones, su espíritu se mantiene sumergido en la presencia de Dios, de forma tan admirable que hasta los carceleros se ven edificados por su ejemplo. El santo, lleno de paciencia, y fortaleza, e inspirado por las luces y sombras en su alma, aprovecha la reclusión para escribir las primeras treinta y un estrofas del "Cántico Espiritual", algunos romances y el poema de "La Fonte". Luego cantaría sus versos para sí mismo, buscando consuelo.

En agosto de 1578, pide permiso al padre prior de Toledo para celebrar la misa en honor de la Virgen, a lo que el prior se niega, llevando al santo a tomar la decisión de escapar. Durante la octava de la Asunción, entre las dos y tres de la mañana, logra escapar descolgándose por el mirador del convento, creando una cuerda atando retazos de tela vieja. Al estar en libertad corre a pedir socorro al monasterio de las carmelitas descalzas de Toledo, allí las monjas lo acogerían con profunda compasión. Luego se refugiaría en la casa y hospital del canónigo Pedro Gonzales por espacio de dos meses.

El Santo ante el cuadro restaurado.
Fiel a la Santa prosigue su obra.
En 1578 la situación de los descalzos mejoraría un poco, y entonces arman un capitulo general en Almodóvar para definir mejor su situación, pero, sin permiso del provincial ni del nuncio, luego todos serian censurados y castigados con excomunión, entre ellos nuestro santo. Aun así, fray Juan, que estaba aún muy delicado de salud por su encierro en Toledo, es dispuesto como prior del convento del Calvario, ubicado a unos 5 kilómetros de Villanueva del arzobispo (provincia de Jaén). Allí permanecería hasta 1579. En junio de ese año se traslada a Baeza donde habría una nueva fundación, dejándolo a él como primer superior.

Finalmente en 1580, con fecha del 22 de junio, el papa Gregorio XIII autoriza la creación de una provincia independiente de frailes carmelitas descalzos, dando así por concluido al conflicto con los calzados. En aquel momento había ya 22 conventos con 300 frailes y 200 monjas. Por esas mismas épocas muere la madre del santo, Catalina Álvarez, y es sepultada en el convento de las carmelitas descalzas de Medina. Fray Juan se deja ver bastante entristecido por su partida. 

Entre el 3 y el 16 de marzo de 1581, fray Juan participa del capítulo de Alcalá, donde es elegido tercer Definidor Provincial. A su término regresa a Baeza, no sin antes ir a Ávila para tratar, con santa Teresa, la posible fundación de un convento de descalzas en Granada. Ella al verse ya comprometida con el padre Jerónimo Gracián, recién electo primer provincial de los carmelitas descalzos, envía como fundadora y primera priora del convento de Granada a Sor Ana de Jesús Lobera, una de las hijas espirituales predilectas del santo. Fue la última vez que se vieron en la tierra, y no fue un encuentro agradable.

Fundador y formador.
Fray Juan es elegido prior de la comunidad de descalzos de Granada en 1582, para luego ser ratificado en el cargo por el Capítulo Provincial de Almodóvar en 1583. Allí permanecería hasta 1585. Es durante su estancia en Granada que su obra literaria se vería más desarrollada. Allí terminó la Subida del Monte Carmelo (1578-1583), comenzada en el Calvario. Escribió la Noche oscura, Llama de amor viva y completó el Cántico espiritual en 1586. Desde 1585 hasta 1591 estaría continuamente trasladándose para acompañar las fundaciones de nuevos conventos de frailes y monjas y por obediencia al ser solicitado para distintos cargos dentro de la Orden como Vicario provincial de Andalucía en octubre de 1585 y Definidor y tercer Consiliario provincial en junio de 1588, en el mismo capítulo que le otorgo este cargo también sería elegido provincial el padre Nicolás Doria, con quien el santo tendría varias diferencias por las innovaciones que este nuevo provincial propondría.

En marzo de 1589 se traslada a Segovia, para asumir el cargo de prior de esa comunidad hasta junio de 1591, cuando renuncia a todos sus cargos. En la primavera de ese año invita al convento de Segovia a su hermano Francisco, al presentir que sería la última vez que se encontraran en vida (Francisco morirá algunos años después de su hermano, en 1607, y será sepultado en el convento de las carmelitas calzadas de Medina). 

Es en esta misma comunidad donde ocurre aquel encuentro milagroso entre fray Juan y una imagen del crucificado, que algunos describen como crucifijo pero que en realidad era un lienzo que aún se conserva en el convento de Segovia. Su hermano Francisco es el que escuchó la anécdota de boca del mismo santo. Él le confesó confidentemente que aquel Cristo le había hablado, preguntándole qué deseaba en pago por lo mucho que le había servido, a lo que el santo le respondió: "Señor, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por Vos y que sea yo menospreciado y tenido en poco". Y es que el santo, aún siendo poco amante de las devociones a bobas, gustaba de las buenas imágenes sagradas. En este artículo "Doctrina de San Juan de la Cruz sobre las imágenes", podéis profundizar más.

Muerte de N. P. San Juan de la Cruz.
En el Capítulo General de julio de 1591 se le comunica que fue escogido para que, junto a otros doce compañeros, fuera a Nueva España (actual México) como misionero para mantenerlo lejos de cualquier cargo de influencia. Esta fue una estrategia de Nicolás Doria, que quería cambiar el humanismo de la obra espiritual de la Santa, para reconducirla hacia una reforma al uso (penitencias, austeridades y muchas reglas y normas). Algunos religiosos le habían recomendado no asistir al capítulo excusándose por su mala salud, y así tal vez poder evitar el traslado, pero él dice que le daría gusto morir cumpliendo un acto de obediencia. 

Enfermedad y entrada en la Vida.
Pero la Providencia tendría planes diferentes para él, ya que nunca llegaría a embarcarse hacia el Nuevo Mundo. Unas fuertes calenturas empezaron a debilitarlo e incluso a afectar una de sus piernas, donde ya empezaba a crecer una profunda llaga. Le propusieron ir a Baeza, donde tenía varios conocidos, para ser tratado, pero él prefirió ir a Úbeda donde nadie lo conocía. Allí arribaría en el mes de septiembre junto a un hermano lego que lo acompañó. Al llegar al convento de Úbeda es recibido de muy mala gana por el prior de aquel lugar, fray Francisco Crisóstomo. Aun al verlo tan enfermo y débil, parece se oponía a darle los cuidados y bondades que cualquier enfermo merecía. La llaga en su pie, aunque era continuamente tratada, seguía creciendo e infectando más el pie del santo, obligando a su doctor a arrancarle pedazos de carne podrida. Todos los que le rodeaban en esos momentos aseguraban que todo esto, más que producirle gran dolor o pánico, suscitaba en él un gran gozo y paz al sentirse aún más unido al Señor Jesús en sus padecimientos.

Su postrera enfermedad la vivió con gran paciencia y humildad, agradeciendo cada pequeño acto de caridad que tenían con él, y aprovechando toda oportunidad para ofrecer sus dolores y unirlos a la cruz de Cristo. Por inspiración divina supo la fecha de su muerte anunciando que sería día de Nuestra Señora, o sea, sábado, cuando partiría al cielo. Su última semana la pasó preguntando constantemente que día era, hasta que el sábado musitó: "tengo de ir esta noche a cantar los maitines al cielo". Y así fue. Después de besar piadosamente el crucifijo que tenía entre sus manos, expiró su último aliento a comienzos del sábado 14 de diciembre de 1591. Tenía 49 años al fallecer.

Glorificación.
Desde el momento mismo de su fallecimiento fue tratado como santo por quienes le rodeaban, diciendo que incluso habían percibido un suavísimo aroma desprenderse del cuerpo, además de otros hechos milagrosos. Apenas unas horas después se empezó a distribuir sus pertenencias como reliquias entre los religiosos y seglares que los pedían por clemencia. Fue sepultado en la Iglesia del Carmen de Úbeda. Apenas un año después de su muerte, el cuerpo de fray Juan, que desde su muerte gozó de gran veneración, fue objeto de interés y se comenzó a pedir su traslado a Segovia. Pero en cuanto al tema de los traslados y disposición de sus reliquias ya se hablará en un futuro artículo.

Reliquias del Santo en Segovia.
Su proceso de beatificación y canonización se inició en 1627. Fray Juan de la Cruz fue beatificado el 25 de enero de 1675 por el papa Clemente X, en 1679 se le dedica la primera iglesia en Alba de Tormes. Es canonizado el 27 de diciembre de 1726 por el papa Benedicto XIII. En 1738 se extiende su fiesta litúrgica a toda la Iglesia el 24 de noviembre, hasta que en 1972, con el ajuste del santoral hecho por el Concilio Vaticano II, se trasladó su fiesta al 14 de diciembre, aunque algunos sitios donde se guarda su recuerdo aún celebran su memoria a 24 de noviembre. El 24 de agosto de 1926 es proclamado Doctor de la Iglesia universal por el papa Pío XI, dándole el título de "Doctor Mysticus", y el 21 de marzo de 1952 es proclamado patrono de los poetas españoles por el papa Pío XII.


Fuentes:
-"San Juan de la Cruz, el jilguero de Dios". P. ÁNGEL PEÑA O.A.R, Lima – Perú.
-"San Juan de la Cruz, Obras completas". Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2010.

Jhonatan Alarcón.

Muchas gracias le doy a Jhonatan por su artículo sobre el Santo Padre, el cual le pedí redactara, librándome de una ardua tarea. Espero no sea la última vez que nos escriba algo sobre nuestra amada espiritualidad carmelitana o nuestros santos.

Ramón.


A 14 de diciembre además se celebra a
San Espiridión de Tremithus, obispo carmelita.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Pudo reinar, mas refirió la pobreza.

San Judoc de St-Josse-sur-Mer, eremita y peregrino. 13 de diciembre, 9 de enero (Invención de las reliquias), 11 de junio y 25 de julio.

Judoc (Josse, Udoz, Judec o Judgoenoc) nació sobre 591. Fue uno de los hijos del rey Hoel III de Bretaña y su mujer Pritelle, y sus hermanos fueron San Salomón III de Bretaña (4 de octubre), San Judicaël (17 de diciembre) y San Winoc (6 de noviembre). Sus hermanas fueron Santa Eurielle de Trémeur (1 de octubre) y Santa Onenne de Tréhorenteuc (30 de abril).

En 612 murió su padre, el rey Hoel y a nuestro Judoc le ofrecieron el trono, pero él prefirió la vida eremítica, por lo cual declinó la oferta y se retiró al monasterio de Maëlmon, donde pasaría veinte años en una vida oculta de oración, trabajo y penitencia. Entre tanto, y sus hermanos San Salomón y San Judicaël entraron en guerra durante tres años. Salomón ganó y Judicaël fue forzado a tomar el hábito monástico. Pero en 632 Salomón murió sin descendencia, y Judicaël abandonó la vida monástica para asumir el trono de Bretaña.

Y volvemos a nuestro Judoc. Una leyenda le quiere peregrino a Roma, junto a 11 compañeros. Al pasar por Ponthieu, el conde de Haymon le propuso predicar el Evangelio en sus dominios, y encargarse de la formación moral de su corte. - "¡Pero no soy sacerdote!", respondió Judoc. El noble replicó –"Eso puede arreglarse", y lo llevó ante San Omer (9 de septiembre), quien le ordenó presbítero sobre 640. Durante siete años fue capellán del Conde Haymon, pero siempre sin mezclarse en los ambientes cortesanos (los que tampoco hay que imaginar muy lujosos o refinados en la Galia del siglo VI), sino viviendo en estricta pobreza y austeridad. Alrededor de 650 Judoc se cansó de aquel ambiente y se estableció cerca de Brahic, en una ermita junto a un discípulo llamado Wulmar, donde vivieron algunos años en oración constante y en pobreza absoluta. 

Otra leyenda cuenta que en una ocasión ambos tenían con solo un pan para comer cuando apareció por allí un pobre mendigo. Judoc partió la pizca de pan en cuatro y dio un trozo al pobre. Al poco rato apareció otro pobre y Judoc dio a este otro pedazo. Así una vez más. Y luego apareció un cuarto menesteroso, aunque esta vez Wulmar requirió a Judoc diciéndole que ese último pedacito de pan lo debían guardar para sí mismos, pero Judoc le respondió: "Lo único que quiero es que los pobres tengan algo para comer. Dios será capaz de darnos alimento en abundancia si así lo dispone". Y dio al cuarto pobre el único pedazo de pan disponible. Y he aquí que de pronto se vieron bajar por el río cuatro barcos sin tripulación llenos de víveres, que el santo repartió entre muchos pobres.

Esta caridad, más sus milagros, le hicieron famoso en la región, llegando a su ermita muchos peregrinos y enfermos en busca de consuelo físico y espiritual, por lo que Judoc y su discípulo se marcharon cerca de Runiac. En el lugar dejado por Judoc, San Omer fundó una abadía que posteriormente llevaría el nombre de nuestro santo (Saint-Josse-au-Bois) y los monjes le harían su fundador, aunque no lo fuera propiamente. 

Judoc vivió en su nuevo recinto unos trece años, hasta que volvió a irse a un sitio más lejos aún, a un bosque inaccesible, donde construyó dos capillas dedicadas a Pedro y otra a Pablo. Allí, dice la leyenda recibió el aviso celestial sobre peregrinar a Roma, y sin pensarlo, emprendió camino. Hacia roma y de regreso, Judoc hizo numerosos milagros, entre ellos el de sanar a una niña ciega en Pontigny, cuyo padre le lavó los ojos con el agua que el santo había usado para lavarse el rostro.

En 655 Judoc volvió de Roma y halló que el Conde de Haymon había erigido una iglesia de piedra donde estaban sus ermitas, con vistas a fundar un monasterio. Pero el santo no vio aquel proyecto, pues murió entre 668 o 669.

Fue sepultado en su celdilla, y luego trasladado a la iglesia. de su cuerpo se dice que durante siglos le creció el pelo y la barba, por lo que a cada rato habían de córtaselos, siendo unas reliquias muy preciadas por los devotos. Es patrón de los peluqueros.



Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 13 de diciembre además se celebra a
San Eustracio de Sebaste y comp. mártires.

martes, 12 de diciembre de 2017

Aceptó el manto y la perla, logrando así la corona.

Santa Abra de Poitiers, virgen. 12 de diciembre.

Nació sobre 342 y fue hija del gran obispo San Hilario de Poitiers (13 de enero). Su madre fue una mujer pagana a la que Hilario convirtió a la fe de Cristo, siendo después una piadosa cristiana.

Sobre Abra no se sabe mucho, salvo que desde niña consagró su virgnidad a Cristo. Cuando San Hilario fue desterrado por el emperador Constancio a causa de su lucha contra el arrianismo, la mayor parte de su vida sólo se comunicaron por cartas. Aún se conserva una de estas cartas en la cual Hilario hace un elogio sobre la virginidad a causa del Reino de los Cielos. el motivo probablemente sea que Abra estaba recibiendo presiones para que contrajera matrimonio con el hijo del Gobernador de Poitiers. Es una hermosa carta en la que Hilario, por medio de una alegoría de un joven (Cristo), que tiene un hermoso manto y una preciosa perla, quien le dice a Hilario cómo ha de ser la joven a la que Él de ambos regalos: "La prenda que voy a darte es tal que no puede ser usada por una mujer a la que le guste usar seda y lujos. No, sólo se las doy a una mujer que aprecie la sencillez y la modestia. Y la perla que me pides es tal que no tolerará ninguna otra joya a su lado. Esas otras perlas vienen de la tierra o del mar, pero la mía no es así; la mía es celestial".

Luego Hilario le pide que sea digna de los tesoros que Cristo promete a las vírgenes fieles, alentándola a permanecer pura y alejada de los placeres del mundo: "Elige adornarte con este manto y esta perla, y deja todo lo demás a un lado". 

Al parecer, Abra falleció antes que Hilario regresara del exilio, sobre los 18 años, en 360. Fue sepultada en la iglesia de Santos Pedro y Pablo de Poitiers, pero las reliquias se perdieron con los avatares del tiempo. La lápida de su sepulcro sí que se conserva aún en la iglesia de San Hilario en Poitiers.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 12 de diciembre además se celebra a
San Corentin de Quimper, obispo.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens, mártires. 11 de diciembre.

Martirio de los tres santos.
Como mismo se lee de San Quintín (31 de octubre), Victorio y Fusciano fueron parte del primer grupo misionero enviado al norte de la Galia con San Dionisio (9 de octubre). Nuestro santos predicaron en Evangelio Thérouanne, donde no lograron convertir a muchos a la fe de Cristo. También predicaron en la actual región de Picardie, donde en aquel tiempo se asentaban tribus germánicas.
En este lugar conocieron a Gaciano, un pagano que pronto se convirtió a Cristo y pidió el bautismo. Los misioneros lo catequizaron y le bautizaron, con júbilo de Gaciano. Al saberlo el Gobernador, el conocido Rictiovaro, los apresó a los tres. Gaciano fue decapitado en el acto, pero Victorio y Fusciano fueron trasladados a Amiens, donde se les juzgó, se les sometió a numerosos tormentos y finalmente entraron al cielo luego de ser decapitados sobre el año 287.

En el siglo VII San Honorato de Amiens (16 de mayo) halló las reliquias de los tres santos. Aunque otras versiones dicen que fue un presbítero llamado Lupicinio quien guiado por ángeles, cavó donde estos seres le decían y halló las reliquias. Lupicinio se puso tan contento que entonó salmos y cánticos que fueron oídos por San Honorato a más de dos millas. El santo obispo fue allí en procesión con su clero y trasladaron las reliquias solemnemente a Amiens. Al saber del hecho, el rey Childeberto quiso llevarse las reliquias de los mártires para que fueran veneradas en París, pero ocurrió que los relicarios se volvieron tan pesados que no hubo forma de moverlos. Así que no hubo más remedio que dejar a los santos en su sitio. Actualmente se veneran sus reliquias en una iglesia dedicada a su memoria en Amiens.



Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 11 de diciembre además se celebra a
San Franco de Siena, religioso carmelita.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Un presbítero en la Máquina del Tiempo.

Santos Nectario y Auditor de Auvernia, presbíteros. 9 de diciembre.

San Nectario resucita a Bradul.
El culto a San Nectario no es anterior al siglo X, aunque hay menciones a su persona muy antiguas. Según San Praejecto, autor de la "Vita San Austremonii", del siglo VII, estos santos fueron compañeros de San Austremonio (1 de noviembre). Este les habría enviado a predicar al sur de Limagne, donde Nectario habría resucitado al líder local, Bradul, el cual luego se convirtió a la fe de Cristo y transformó el templo de Apolo una iglesia cristiana. Así que debido a esto debemos ponerles entre los "Santos en la Máquina del Tiempo".

Por su parte, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) le añade como colaborador de los obispos enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III: San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Marcial de Limoges (30 de junio), San Dionisio de París (9 de octubre) y San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre). Otra leyenda dice que Nectario, Auditor y Baudimo (2 de enero) eran hermanos y que fueron discípulos de San Pedro Apóstol (29 de junio; 1 de agosto, "ad Víncula"; 18 de enero, Cátedra en Antioquía; 22 de febrero, Cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación), el cual les envió a predicar a la Galia.

Sobre la iglesia que guardaba su sepultura, los benedictinos elevaron una abadía que se encargó de promover el culto a San Nectario. Hoy no existe dicho monasterio, pero sí la bella iglesia románica del siglo XI.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 9 de diciembre además se celebra a 

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Inmaculada Concepción de Juquila.

Nuestra Señora, la Inmaculada Concepción de Juquila. 8 de diciembre.

La concepción sin mancha de pecado de la Madre de Dios fue el misterio mariano más discutido por los teólogos durante siglos y, a la par, el más defendido por los fieles. Por ello no es de extrañar que también sea de los más venerados y acogidos con júbilo por el pueblo tras su declaración dogmática en 1854. Y, como consecuencia de lo anterior, es probablemente, el misterio mariano más representado iconográficamente, y uno de los más ricos en simbología cristiana.

La devoción a la Purísima o Inmaculada Concepción está representada en numerosas imágenes devocionales repartidas sobre todo en Occidente. España, gran defensora de la Inmaculada Concepción extendió esta devoción expresada en cientos de imágenes veneradas con nombre propio, pero que, en última instancia, aluden a este sublime misterio de nuestra fe católica. Y sobre una de esas advocaciones "inmaculistas", leeremos hoy. El Licenciado en Historia André Efrén Ordóñez, colaborador antiguo de mi blog, nos regala este texto:

En la población de Santa Catarina Juquila, en el estado mexicano de Oaxaca, México existe una gran devoción a una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción la cual ha ido ganando fama en todo el país desde hace algunos años. El caso de la Inmaculada Concepción mejor conocida por sus devotos como Nuestra Señora de Juquila o "la Juquilita" es uno más que trata de pequeñas imágenes de no más de treinta centímetros que eran usadas por los religiosos para evangelizar, como sucedió en el caso de la imagen de la Virgen de Zapopan y otras celebres imágenes marianas. 

El nombre de Juquila, que significa "lugar de legumbre hermosa", se encuentra ubicado al sureste del estado de Oaxaca. Esta región fue evangelizada por los religiosos dominicos y fue fray Jordán de Santa Catarina quien se encargó especialmente de esta tarea, y quien traía consigo la imagen de la Inmaculada Concepción. Se dice que fray Jordán era acompañado en sus correrías por un indígena perteneciente al poblado de Amialtepec, y este indígena mostraba siempre una gran devoción por la pequeña imagen de María Santísima que llevaba consigo el religioso. Por ello, al ser enviado fray Jordán a evangelizar otra región y no poder seguir llevando consigo al indígena que de tanta ayuda le había servido, decidió obsequiarle la imagen de la Inmaculada a la que tanto fervor de dedicaba. 

El indígena, muy feliz por el obsequio del religioso, decidió regresar a su natal Amialtepec, donde aquí instaló la imagen en un pequeño altar en su casa, pero como la imagen comenzó a concederle diversos favores a su dueño y a sus vecinos, fue cobrando cierta fama entre los habitantes y los pueblos vecinos. Debido a esta fama de milagrosa, hacia 1633 el párroco de Juquila, Dn. Jacinto Escudero, decidió que sería mejor llevar la imagen a la parroquia para que estuviera en un lugar de más fácil acceso y con mejores condiciones, pero los pobladores de Amialtepec se negaron a entregar la preciada imagen y prometieron al religioso erigirle un mejor lugar para resguardarla. 

En aquella región los pobladores tenían la costumbre de quemar los campos para lograr mejores cosechas, pero en una ocasión el incendio se salió de las manos de los pobladores no logrando detenerlos e incendiando gran parte del pueblo y con ellos la pequeña ermita en honor a la Inmaculada Concepción, una vez apagado el fuego los pobladores se acercaron a las cenizas de la ermita para tratar de rescatar algo que hubiera quedado y su sorpresa fue grande al ver que la imagen de la Inmaculada Concepción permanecía incólume, y únicamente se veía algo ennegrecida por el humo.

Debido al portento la cantidad de fieles que llegaba a visitar a la imagen aumentó considerablemente, y esto hizo hicieron que el padre Escudero decidiera definitivamente trasladar la imagen a la parroquia del pueblo de Juquila. Al ser trasladada se le colocó en el altar de San Nicolás (6 de diciembre), pero a la mañana siguiente no encontraron la imagen en aquel sitio, sino que, dice la leyenda, la Inmaculada había regresado al pueblo de Amialtepec. Creyendo el sacerdote que habían sido los habitantes de Amialtepec quienes la habían robado decidió llevarse de nuevo la imagen y cerrar la iglesia con candados, pero a pesar de esto la situación se repitió. Luego, debido a que el padre Escudero fue cambiado de parroquia dejó que la imagen permaneciera en Amialtepec. 

El nuevo párroco designado para Juquila fue el padre Manuel Cayetano Casaus de Acuña, quien pedirá el apoyo al obispo para realizar el traslado de la imagen. Fray Ángel Maldonado quien en aquella época era el obispo, emitió un decreto el 30 de junio de 1719 con el cual se ordenaba que la imagen fuera trasladada. Pero a pesar de esto la imagen nuevamente volvió a repetir el prodigio de volver a Amialtepec. Ante el persistente portento, el sacerdote decidió intentar una vez más el traslado pero en esta ocasión se hizo en una solemne procesión a la que asistieron descalzos el mismo sacerdote y los gobernantes de ambos pueblos. Y ante estas penitencias la imagen ya no volvió más a Amialtepec y se quedó en Juquila donde se le venera hasta la actualidad. Hacia 1784 se decidió construir un Santuario más grande para albergar la imagen y que pudiera contener la gran cantidad de peregrinos que llegaban continuamente a visitar a la Virgen de Juquila. Fue conluido en 1791.

Entre los milagros que se cuentan de esta imagen hay uno bastante curioso, pues se dice que una peregrina al llegar al Santuario y ver el pequeño tamaño de la imagen, dijo con bastantes desdén que no había valido la pena recorrer tanto camino para venerar una imagen tan pequeña, a pesar de esto encendió una vela y depositó una moneda como limosna, pero su sorpresa fue grande cual al regresar a su casa encontró la misma vela y el mismo peso que había depositado en el Santuario sobre la mesa de su casa. Nuestra Señora de Juquila es considerada y venerada como patrona de los transportistas y viajeros al igual que el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Gracias a los transportistas el culto a la Virgen de Juquila se ha dado a conocer y llegado a rincones de México donde nunca antes se había escuchado sobre esta imagen. 

La Coronación Canónica.
Desde hace algunos años su devoción ha ido aumentando y es común ver en las carreteras del centro del país pequeñas capillas dedicadas a la Virgen de Juquila, en las cuales viajeros y transportistas pueden encomendarse a la que consideran su patrona.

Personalmente he sabido de los milagros de esta Virgen a los transportistas: conocí a una persona dedicada a este oficio que viajaba por todo el país transportando diversas mercancías y que tuvo un terrible accidente en el que se incendió la unidad que conducía y él mismo resulto gravemente quemado en todo el cuerpo. Su ropa se hizo cenizas, pero él mismo decía haberse salvado por milagro de la Virgen de Juquila, ya que a pesar de que toda su ropa fue consumida por las llamas no ocurrió así con el escapulario con la imagen de la Virgen de Juquila que llevaba en el cuello.

El 8 de octubre de 2014 se llevó a cabo, por manos del Nuncio Apostólico en México, Mons. Christophe Pierre, la Coronación Pontificia de la imagen de Nuestra Señora de Juquila, además se decidió que su título sea "La Inmaculada Concepción de Juquila", para beneplácito de todo el pueblo católico mexicano. Para este acontecimiento también se decidió hacer un cambio estético a la imagen con una nueva peana y con ropajes similares a los de otras imágenes marianas del centro de la república. La fiesta principal el honor de Nuestra Señora de Juquila se celebra el día 8 de diciembre.


A 8 de diciembre además se celebra a
Las Santas Princesas Mártires de Caëstre.
Santos Cazarie y Valente de Villeneuve, esposos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Del Protomártir Cisterciense.

San Gerardo de Claraval, protomártir del Císter. 7 de diciembre y 8 de marzo.

Fue Gerardo natural de Lombardía y siendo muy joven tomó el hábito cisterciense en Claraval bajo el mandato del gran San Bernardo (20 de agosto). Y el mismo santo le envió a la fundación de Altacumba, en el condado de Saboya. En esta casa brilló con grandes virtudes, especialmente la obediencia, la humildad y el amor a la pobreza. Por ello, sobre 1135, fue elegido para ser fundador y abad de la célebre abadía de Fossanova, Italia. Durante su mandato, que duró 39 años, el monasterio se hizo célebre por su fervor, riquezas y cultivo del saber y el conocimiento. Fue un abad riguroso, pero comprensivo y paciente, nunca castigaba en demasía, era pronto en perdonar y olvidar. Ayunaba y oraba constantemente, y siempre que podía se disciplinaba. 

En 1174 murió el Beato Poncio (3 de septiembre), abad de Claraval, y los monjes de este monasterio eligieron unánimemente a Gerardo por abad. sus primeras acciones fueron luchar por la canonización de San Bernardo, cosa que logró en un año, y la culminación de la iglesia abacial, comenzada por Bernardo. En Claraval Gerardo continuó su plan de vida de ayuno, oración, penitencia y estudio, y aunque las exigencias del gobierno eran aún mayores y estaba obligado a tratar demasiado con el mundo, nunca perdía la presencia de Dios ni la gravedad monástica. Los monjes comprobaron su valía, su celo por la observancia y su delicadeza para corregir y encaminar a sus hijos por el buen camino.

Todos menos uno, cuya escandalosa forma de vivir en el monasterio traía al santo abad por la calle de la amargura. Ni reconvenciones, ni exhortaciones, ni castigos, nada doblegaba al monje rebelde, por lo que Gerardo le envió al monasterio de Igny, gobernado entonces por San Pedro Monóculo (29 de octubre), para que fuera enmendado allí. Y ya veremos luego que pasó.

Comenzó Gerardo una visita a todos los monasterios "hijos" de Claraval, comenzando por Alemania, país donde más fundaciones había que procedían de su abadía. En Tréveris se hospedó en el sitio más humilde de la abadía cisterciense de la ciudad, y allí veneró las reliquias de Santos Eucario, Valerio y Materno (8 de diciembre), conservadas en dicha abadía. Estando en la cripta, frente a las reliquias, comenzó a considerar si no debía abandonar el cayado abacial en manos de otro, y retirarse a la soledad y la oración. Entonces se le aparecieron dichos santos mártires y le consolaron, diciéndole que en breve abandonaría la vida terrenal, pero que debía terminarla gobernando. Esta visión le llenó de gozo y desde ese momento comenzó a prepararse para el "dulce encuentro" redoblando su fervor, penitencias y ayunos.

Continuó su visita pastoral hasta llegar al monasterio de Igny, donde estaba recluido el mal monje. Algunos monjes que le acompañaban le comentaron si no sería más prudente hacer la visita sin dormir allí, y sin alterar mucho con los monjes, no fuera que el monje rebelde le hubiera ganado algunos enemigos. Pero Gerardo no quiso oír hablar de ello, pues supondría faltar a sus obligaciones. Estando para llegar, un monje le suplicó no entrara a Igny, pues presentía que algo terrible pasaría, pero Gerardo le replicó – "Hijo mío, yo no estimo en más la vida temporal que a mí mismo, ni por miedo a la muerte debo dejar de cumplir con los cargos de mi oficio. ¿Quién sabe si esto no será acaso tentación? ¿Y quién duda que Dios es Omnipotente y si quiere me podrá liberar de la muerte que, según tú, me amenaza?" Y sin mediar más palabras, entró al monasterio.

Allí fue recibido con gran alegría por Pedro Monóculo y los monjes. Gerardo les exhortó al cumplimiento de la Regla y a la Observancia Religiosa. Sobre todo les recordó la gran virtud de la caridad, y para dar ejemplo, mandó llamar a su presencia al monje relapso. Cuando lo tuvo enfrente, Gerardo le abrazó y con dulces palabras le recordó que le quería y que el castigo impuesto le dolía tantísimo, pero que su deber era enmendarle y dar buen ejemplo a los demás. El monje no habló ni una palabra, permaneció todo el tiempo con la mirada baja, pero no por verdadera humildad, sino por aparentarla, pues había concebido otros planes.

Al otro día, San Gerardo salió del coro y se encaminó a la iglesia para cantar la Santa Misa. Al doblar por el claustro, salió a su encuentro el monje, que sin mediar palabra, le atravesó el vientre varias veces con una espada, hasta derramarse las entrañas por el suelo. Gerardo le dijo con voz queda: – "Hermano, ya déjalo, pues igual ya de ningún modo podré vivir". El agresor soltó el alfanje y huyó, mientras nuestro santo aún se levantaba de entre la sangre. Logró caminar, bajar las escaleras a la iglesia, pero llegando a la puerta de esta, cayó extenuado. El monje sacristán le vio y socorrió, y recibió sus palabras acerca de que no se persiguiese a su asesino.

Los monjes llevaron al mártir a la enfermería, donde el santo abad aún vivió tres días más para pedir perdón a Dios y a todos por sus pecados, a insistir en el perdón. Murió con una sonrisa en el rostro, a pesar del desangramiento y el dolor. Era el 8 de marzo de 1177. Poco después se le apareció a San Pedro Monóculo, quien estaba agobiado por aquel crimen que se había cometido en su monasterio. San Gerardo le consoló y le dijo que no sufriera por aquello que a él le había logrado el cielo. El cuerpo fue trasladado a Claraval, donde el Monóculo ofició los solemnes funerales, y donde tuvo otra visión del mártir acompañado de San Bernardo. El santo cuerpo fue sepultado en la primera capilla de la iglesia, recibiendo el cariño y devoción de los monjes desde entonces.

En cuanto al agresor, fue excomulgado por el papa Alejandro III, quien sentía un gran afecto por Gerardo. A los pocos años el asesino salió de donde estaba escondido y lleno de arrepentimiento, peregrinó a Roma, para pedir el perdón al Santo Padre. Pero cuando llegó a su presencia, en una Audiencia, y dijo quién era, el papa le empujó de un puntapié y le espetó: "Vete de aquí, hijo de perdición". Algunos cardenales abogaron por el hombre, pues creían que no se le debía negar la misericordia, y que, además, convenía al papa dar ejemplo de magnanimidad. El papa accedió y mandó a buscarle, pero no le hallaron y nunca más se supo de él.

Clemente XI autorizó su culto en 1702 y el 25 de septiembre de 1710 se concedió a la Orden Cisterciense el Oficio Litúrgico de San Gerardo, cuya fiesta se celebraba a 8 de marzo, luego a 7 de diciembre, y hoy ha quedado en el olvido. No hay que confundirle con el Beato Gerardo de Claraval (13 de junio)



Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.


A 7 de diciembre además se celebra a
Santa María Josefa Roselló, virgen fundadora.
Santa Azenor de Brest, duquesa y eremita.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Santa madre, suegra, abuela y abadesa.

Santa Gertrudis de Hamage, abadesa. 6 de diciembre.


Santa Gertrudis y su nuera
Santa Rictrudis.
Nació a inicios del siglo VII, y fue hija de Theobald, conde de Douai, emparentado con la monarquía merovingia. Fue casada con Rigomer, un noble franco que murió pronto, luego de unos años casados y de tener varios hijos. Entre sus hijos estuvieron Sigebert, casado con Santa Berta de Blangy (4 de julio), y San Adalbald (2 y 9 de febrero), casado con Santa Rictrudis (12 de mayo). Fueron sus nietos más cercanos los hijos de estos, San Maroncio (5 de mayo), Santa Eusebia (16 de marzo) y Santas Clotsindis y Adalsindis (30 de junio). Su hija pequeña fue Santa Gereberta (6 de diciembre).

Sobre 640 Gertrudis fundó la abadía benedictina de Hamage, donde tomó el hábito, siendo la primera abadesa. En 652, durante un viaje a Périgueux, su hijo San Adalbald fue martirizado por los parientes de su mujer Santa Rictrudis. Esta se retiró a la abadía de Marchiennes (a 500 pasos de Hamage) con sus hijas Clotsindis y Adalsindis. Sin embargo, la pequeña Eusebia fue reclamada por la abuela, nuestra Gertrudis, y con ella se fue al monasterio de Hamage.

Gertrudis murió en 652 y su nieta Eusebia la sucedió como abadesa. En 686 San Vindiciano de Cambrai (11 de marzo) elevó sus reliquias solemnemente.


Fuentes:
-"Vie des saints du diocèse de Beauvais". Abbé AGATHON SABATIER. Beauvais, 1866.


A 6 de diciembre además se celebra a
Santa Asela, virgen.
Beatas Henrika Fassbender y compañeras mártires.